Me escondo como un cobarde en la alameda para evitar que tus ojos no me vean, como si fuese un reo fugado de una prison de maxima seguridad, perseguido por sus guardianes.
Las unicas armas que tengo para la fuga son una pala, un cuchillo y la oscuridad y el silencio, que estan de mi parte.
Desesperado ante el inminente fracaso de mi evasion, hago uso del cuchillo de forma siniestra: atravieso mi carne, el frio acero de su hoja hace estremecer mi cuerpo mientras la sangre cae a borbotones tiñiendo el suelo de un rojo brillante.
Corto en forma de circulo y me despojo de la parte mas importante de mi organismo, casi a ciegas por el dolor, busco la pala y entierro todo aquello.
Pero es demasiado tarde.
Ya me has encontrado.
Ya sabias donde buscar mi corazon.
Ya sabias todo lo que sentia.
La fuga estaba condenada al fracaso, mi cobarde huida era cuestion de tiempo que finalizase.
Entonces, solo entonces, me muero.
No lo puedo evitar... te quiero.
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