Me busco,
me busco constantemente,
sin descanso,
a traves de mis memorias,
me busco en el espejo
y no me encuentro.
Busco la parte que me falta.
Intento hallarme en aquel parque
donde pase las tardes de mi niñez,
esa piscina donde perdi el miedo al agua
o en las porterias cuyas redes han sido testigos
de la gloria y la derrota de tantos chavales.
Mi afan por encontrarme
me lleva a registrar libros,
y ni en Ricardo Mella,
ni en Charles Bukowski
soy capaz de localizar una pista
que me acerque a lo que soy.
Ni en el ateneo, ni en el sindicato,
tampoco en la montaña o en la llanura,
pueblos o ciudades, bosques o descampados.
Entonces empiezo a pensar que,
tal vez,
todo sea mentira,
que ni siquiera existo.
Me acuerdo de algo,
algo poderoso, fuerte,
lo mas bonito jamas escrito, cantado o dibujado.
Me acuerdo de ti,
del dia en que llegaste a mi vida,
de las noches que me esperan abrazando tu cuerpo
y los largos paseos agarrando tu mano.
Sonrio,
se dibuja la ilusion en mi cara
al darme cuenta de la unica verdad en esta vida:
tu eres la parte que me completa.
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