Hoy es una de esas tardes pequeñitas. Donde deseo no pensar, no sentir y apenas existir. Solo ser este latido, debil, cobijado en el calor sincero que irradian tus manos desnudas. Sin palabras, sin voz, sin fuerza ni argumentos. Solo un latido. O dos. Solo yo. Tu yo.
Unicamente, revivo aquello dicho cuando no hubo corazas, muros ni barreras, pues es lo que merece la pena. Y mientras avanza, dejo atrás el momento perdido, el recuerdo inservible.
El tiempo pasa.
Y... mientras tanto...
http://cuentosquenosonfantasia.blogspot.com/2009/01/pensando-en-ti.html
Erre que erre.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario