Hoy ha sido imposible. No he logrado hacer un nuevo video porque la camara o el pc (aun no he encontrado al verdadero culpable) no ha querido colaborar. He conquistado una pequeña poesia y un dibujo para entregartelo a modo de imagen, pero no es suficiente. Al menos para mi, nunca es suficiente. Todas las palabras no bastan cuando te revuelves en mi interior como solo tu sabes hacerlo.
Te remueves en mi interior de manera salvaje, indomita y bravia. Te remueves y me dejas vuelto del reves, con los sentimientos aflorandome por cada poro de mi piel mientras tengo que controlarme para no saltar y gritar como un chiquillo al que le regalan su primera Game Boy.
Saltar y gritar de felicidad es lo que me gustaria hacer, pero hay que guardar las apariencias. No puedo ponerme a cantar una jota en mitad de un autobus, pero mas de alguna vez has hecho que se me erice el vello del brazo.
Cuando te remueves en mi, soy feliz. Asi de claro. Cuando el estomago decide tener esos cosquilleos y mi corazon sentencia que es la hora de golpearse contra mi caja toraxica por nerviosismo e ilusion a partes iguales, logro tener el mundo a mis pies.
En los momentos en los que te remueves en mi interior me siento vivo.
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