domingo, 5 de abril de 2009

ClaudiA

Tus lunares... gotas de chocolate que salpican caprichosamente universos de seda;
tus dedos... niveos petalos de calor que el viento de la ternura poso una vez sobre mi;
tus mejillas... orillas de carne constantemente humedecidas por olas de rubor;
tu pelo... manantial de olor y suavidad bajo el que se esconden tesoros de cisne;
tu risa... refrescante ungüento que tonifica los dormidos musculos de la dicha;
tus ojos... misteriosas noches arabes que inducen feroces deseos de traslado;
tus gestos... reflejo de ritmo vital, y hojas de te para quien tiene la suerte de observarte;
tu boca... humedo abismo por el que se despeña en solitarias horas mi imaginacion;
tus suspiros... hilo refrescante de vida trenzado por latidos y profundas emociones;
tus senos... convexos paisajes de hirviente porcelana cuyas sonrosadas cimas sueño.


Tu... sustento de este torpe mendigo que te desea, que te añora, que te sueña, que te adora, que te piensa, que te llora; que te quiere.

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