Musica estridente interrumpe el silencio de la madrugada.
La desorientacion hace mella en mi,
el ruido se apaga y vuelve la calma.
Pensamientos desordenados
mezclados con los sueños aun recientes
atacan a mi pobre cerebro todavia dormido.
"Algo" coherente acude a mi mente,
un susurro apela a la poca sensatez que me queda:
"Claudia, Claudia, Claudia, Claudia, Claudia"...
Solo entonces es cuando despierto
y recuerdo
que no duermo por necesidad
sino para soñar contigo,
que no muero en invierno de frio
porque me da calor tu recuerdo...
Recuerdo otra vez...
y duermo solo.
Acaricio tu sitio en mi cama
con la misma ilusion de un niño pequeño
como si pudieras sentir mis dedos recorriendo tu cuerpo
y comienzo a regalarte
el primer aliento mañanero de mi corazon.
Empiezo un nuevo dia demasiado temprano
remoloneando entre las sabanas que llevan tu nombre,
con lagrimas en los ojos,
con el corazon y mi afecto encogidos
para que el mundo,
celoso por naturaleza de los sentimientos humanos,
de los sentimientos tan fuertes
y
profundamente sinceros,
no se de cuenta
de que me estoy muriendo por ti.
Solo con las emociones que he sentido durante esta hora y media que llevo despierto podria escribirte cien mil poesias...
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